jueves, 22 de octubre de 2009

La salida interminable.

Las apacibles temperaturas de octubre traen la diversidad nocturna, la fiesta sale a la terraza, al patio, la calle se llena de gente, el encierro ya no es obligatorio y la noche se parece cada vez más a una película llena de escenarios.

Empezar la noche temprano hace sentir que uno lo aprovecha todo, sin embargo, arrancar a las 22 del sábado te suele pasar factura aproximadamente a las 5 del domingo.

Al momento de llegar a su casa, al final de esta historia, El Eventero habrá caminado en total 7 kilómetros a lo largo de la ciudad y la noche.

Por suerte, “El Alemán”, el compañero de noche, se presta para mucho, es bastantes años menor y tiene la rara capacidad de manejar altos y parejos niveles de energía durante las noches; kamikaze de la experimentación social, será el encargado de rematar esta historia con una frase imperdible.

De la explosiva Varieté de las 22, con show de magia incluído, comenzamos a rodar la película hasta uno de los lugares más cools de la ciudad, LeBar.

Tras llenarnos con la mejor música y el mejor ambiente, además de disfrutado de una particular y cónfortable terraza, nos movemos más…

Nos movemos y nos encontramos con otro cuadro en la película: otra vez la escena de la fiesta inicial, la ex-tienda devenida en meeting point de festival, las luces, la música, los carteles de ciudad bigotito peroo…

No había nadie…

Entramos a ver la desolación… y obviamente nos fuimos…

...en breve la seguimos...

3 comentarios:

  1. jajajaja, tu noche kilométrica!
    queremos más!!!
    a propósito: viste el trabajito de hormiga que estoy haciendo para conseguir nuestro pasaporte a la fiesta redentora del filósofo más electrónico????
    jaaa, me entendiste verdad???

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